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Mercurio Retrógrado ha llegado a Hogwarts (y no, no es una nueva asignatura de Adivinación)

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Saludos, jóvenes magos y brujas! Si últimamente sus varitas no responden, sus pociones explotan sin razón aparente, o sus lechuzas se niegan a entregar el correo, no se preocupen, no es que se hayan vuelto squibs de la noche a la mañana. La culpa, mis queridos, es de ese pequeño y fastidioso planeta: ¡Mercurio Retrógrado!

Aquí les dejo un adelanto de cómo se está manifestando este caos cósmico en los pasillos de nuestro querido castillo:

  • Clases de Encantamientos: Los «Wingardium Leviosa» ahora son más un «Wingardium ¡Ups, se me cayó la pluma otra vez!». Esperen ver más objetos volando en direcciones inesperadas que en una persecución de Quidditch.
  • Pociones: La poción multijugos ahora te transforma en un hipogrifo con la cabeza de un duende. Y la poción de la verdad… bueno, digamos que ahora todos saben lo que piensan realmente de la túnica de Gilderoy Lockhart.
  • Transporte: Las escaleras cambian de dirección más rápido que los planes de Dumbledore. Y los trasladores… ¡olvídense! Terminarán en el Callejón Diagon con un pie en el baño de Myrtle la Llorona.
  • Comunicación: Las lechuzas están en huelga. Los Patronus se manifiestan como conejos asustados. Y las cartas del Profeta… ¡vienen con noticias de la semana pasada!
  • Exámenes TIMOs y EXTASIS: Si ya eran un dolor de cabeza, ahora son un dolor de cabeza con un dementor susurrándote al oído que tu futuro es ser un elfo doméstico. ¡Buena suerte con eso!
  • El Gran Comedor: La comida aparece y desaparece aleatoriamente. Un día tienes pastel de calabaza, al siguiente, un calcetín viejo. ¡Gracias, Dobby, pero no!

Así que, mis valientes, si se encuentran con un Snape aún más gruñón de lo normal, o si Filch los persigue por algo que no hicieron (o que sí hicieron, pero no debió ver), respiren hondo. Es solo Mercurio. Intenten no firmar ningún contrato mágico importante, no compren varitas nuevas y, por el amor de Merlín, ¡revisen dos veces sus calderos!

Nadie se salva en Hogwarts (ni siquiera los que creen que sí)

Si pensabas que el caos de Mercurio retrógrado se limitaba a las escaleras que cambian de sitio, ¡piénsalo de nuevo! Este fenómeno cósmico tiene un talento especial para encontrar las debilidades de cada uno. Aquí te presento cómo está afectando a los habitantes más ilustres de Hogwarts:

  • Harry Potter: De repente, su cicatriz duele por razones inexplicables (más de lo normal), las profecías se vuelven aún más crípticas y los mensajes de Dumbledore llegan con tres días de retraso. Además, cada vez que intenta un «Expelliarmus», su varita solo produce burbujas. ¡Y no, no es que Voldemort esté enviando malas vibraciones, es solo Mercurio!
  • Ron Weasley: Sus hechizos de «comer babosas» se vuelven contagiosos. Las cartas de su madre llegan con instrucciones para tejer suéteres de Quidditch para el equipo contrario. Y cada vez que intenta usar el Desiluminador, termina encendiendo las luces de todo el Gran Comedor.
  • Hermione Granger: Sus libros de texto se reorganizan solos en el estante de «ficción muggle». Las respuestas a sus exámenes desaparecen misteriosamente de su pergamino. Y su gira de «Derechos de los Elfos Domésticos» se convierte en una serie de debates con Dobby sobre la higiene de los calcetines. ¡Ni siquiera la lógica inquebrantable de Hermione puede contra esto!
  • Albus Dumbledore: Sus planes maestros se desmoronan como un castillo de naipes. La Pensadera solo le muestra recuerdos de calcetines de lana. Y su Fénix, Fawkes, decide que es el momento perfecto para una muda de plumas masiva, dejando un rastro de pelusa por todo su despacho. «¡Ah, Mercurio!», suspiraría con un brillo en los ojos, probablemente.
  • Severus Snape: Sus pociones se vuelven color rosa chicle. Los alumnos lo llaman «Profesor Snuffles» por error. Y su cabello, por primera vez en la historia, ¡se niega a mantenerse grasiento! (Esto es realmente grave para él). Además, cada vez que intenta deducir algo, solo llega a la conclusión de que Longbottom es el culpable de todo.
  • Minerva McGonagall: Sus transformaciones se vuelven… impredecibles. Un día es un gato atigrado, al siguiente, un caldero con patas. Sus sermones se convierten en trabalenguas indescifrables. Y sus gafas desaparecen justo antes de cada reunión importante.
  • Rubeus Hagrid: Las criaturas mágicas de su cuidado se vuelven aún más… peculiares. Los Thestrals se niegan a ser vistos, los hipogrifos solo quieren ser acariciados y Fluffy insiste en cantar canciones de cuna. Además, su paraguas rosa solo produce llovizna, sin importar el hechizo.
  • Draco Malfoy: Sus intentos de insultar a Harry terminan en cumplidos accidentales. Su cabello perfectamente peinado se rebela y se vuelve un nido de pájaros. Y sus cartas a su padre, Lucius, llegan con la firma de «El Elegido». ¡El horror!
  • Lord Voldemort (El que no debe ser nombrado, pero ya que estamos…): Sus Horrocruxes empiezan a enviarle mensajes de texto con emojis de fantasmas. Su serpiente, Nagini, se niega a obedecer y solo quiere jugar a la pelota. Y cada vez que intenta lanzar la Maldición Asesina, solo produce una ráfaga de confeti. ¡Incluso el Señor Tenebroso no es inmune al caos astrológico!

Así que, la próxima vez que veas a un profesor tropezar con su propia túnica o a un alumno intentando convertir un libro en un conejo sin éxito, recuerda: no es falta de habilidad, ¡es Mercurio retrógrado haciendo de las suyas!

Consejos para sobrevivir a Mercurio Retrógrado en Hogwarts

Ante este panorama astral tan… desafiante, he compilado algunos consejos vitales (y no tan vitales) para que nuestros queridos personajes de Hogwarts puedan capear el temporal de Mercurio retrógrado. ¡Atención!

  • Harry Potter: Deja la varita y la capa de invisibilidad guardadas. Es mejor enfrentar a Voldemort a cara descubierta que terminar invisible y atascado en un caldero. Y por favor, ¡no intentes descifrar más profecías, ya son bastante confusas de por sí!
  • Ron Weasley: No intentes ningún hechizo nuevo. Apégate a lo básico, como «Lumos», y aun así, hazlo con cautela. Y bajo ninguna circunstancia intentes usar la Red Flu, ¡podrías terminar en las mazmorras de Azkaban por accidente!
  • Hermione Granger: Amiga, es hora de aceptar que no puedes controlar el universo. Guarda tus libros de «Arithmancia Avanzada» y dedica tu tiempo a actividades más seguras, como… no sé, ¿contar las escamas de tu gata? O quizás, simplemente, respira hondo y recuerda que incluso tú tienes derecho a un error (aunque sea de origen planetario).
  • Albus Dumbledore: Por favor, abandona cualquier plan complejo que involucre el destino del mundo mágico. Concéntrate en planes más sencillos, como decidir qué sabor de caramelos Bertie Bott’s de Todos los Sabores comer hoy. Y considera guardar tu Pensadera por un tiempo, no queremos más visiones de calcetines.
  • Severus Snape: Intenta sonreír… o al menos, ¡no fruncir el ceño tan intensamente! Un cambio de expresión, por pequeño que sea, podría confundir a Mercurio y hacer que tus pociones vuelvan a la normalidad. Y por Merlín, ¡no intentes castigar a nadie, podrías terminar dándole puntos a Gryffindor por error!
  • Minerva McGonagall: Profesora, este no es el momento para transformaciones. Si insiste, quédese en forma humana. Un felino-caldero con gafas es demasiado para la cordura de los alumnos (y la tuya). Y quizás, por una vez, permite que un pasillo tenga una escalera en la misma dirección por más de cinco minutos.
  • Rubeus Hagrid: Querido Hagrid, adoro tu entusiasmo por las criaturas, pero evita presentar nuevos «amigos» peludos y/o gigantes. Los alumnos ya tienen suficiente con el caos astral. Y si tu paraguas solo produce llovizna, úsalo para regar tus calabazas, ¡quizás eso las haga gigantes!
  • Draco Malfoy: Cierra la boca. En serio. Cualquier intento de insulto podría salir como un cumplido, y eso sería devastador para tu reputación. Y por favor, ¡no te quejes con Lucius! Sus cartas podrían terminar en manos de Dobby.
  • Lord Voldemort: Mi Lord, este no es su momento para la conquista mundial. Concéntrese en tareas más sencillas, como asegurarse de que Nagini no se escape con su varita. Y quizás, en vez de la Maldición Asesina, intente un «Accio» para traerse el control remoto. La dominación del mundo puede esperar hasta que Mercurio esté directo.

Recuerden, queridos míos, que este periodo es transitorio. Con un poco de paciencia, mucho té y quizás una que otra poción de la buena suerte (que no explote, claro), ¡superaremos esto!

¡Que la magia (y la paciencia) los acompañe!

Averigua en esta publicación Qué Personaje de Anatomía de Grey eres según tu Eje Nodal

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